La práctica proyectual
Debemos preguntarnos ¿Cómo un proyecto se hace bien?
0 dicho de otra manera ¿Qué "energía" hace "aparecer" el Proyecto?
Esquematizando podemos enunciar dos modos "Tipo" de responder a ese interrogante:
1) El diseño desde la "nada" inicial hasta el proyecto concluido. Envuelto en el propósito de "originalidad?creatividad, Etc."
2) Composición con partes (Elementos Tipo) ya previamente resueltas armadas en base a leyes también preestablecidas (simetrías, etc.)
Componer o poner-con o conformar apoyados en el patrimonio colectivo y a veces anónimo de la cultura arquitect6nica.
En cualquiera de las modalidades que hemos llamado provisoriamente Diseño o Composición o en procedimientos mixtos que incluyen a ambas ha sido corriente suponer (o simular) que algún intermediario, no nosotros, es el motor, la energía que hace avanzar el proyecto. Ese intermediario pudo ser "la función" "el modo constructivo", "el requerimiento socio-político" etc. El proyectista asistía desde afuera, como espectador, a un rito en que la forma "aparecía" siguiendo a la función, la construcción, etc, etc. La razón funcional, la razón constructiva, la razón sociológica, conducían a la forma final.
En los últimos 30 años, la práctica y también la enseñanza de la arquitectura ha recurrido a privilegiar diferentes "razones" para explicar los procesos de Diseño y a la vez para legitimarlos.
Nos parece útil revisar ocho de esas posiciones acerca de la naturaleza de la actividad proyectual.
No poco de la actual confusión teórica deriva del hecho de que cada una de esas ocho posiciones, desgraciadamente, sepultó a la que le precedió en una sucesión de modas tomadas y dejadas sin sentido.
Pensamos que esas ocho variantes tienen elementos valiosos y hasta ineludibles para la construcción de una teoría proyectual que guíe el trabajo del Taller. Pero también es cierto que cada una de ellas tomada aisladamente es incapaz de dar cuenta de la riqueza de la Arquitectura.
Intentaremos una sucinta enumeración de tales variantes:
1. La Función. De su conocimiento, y respetando sus condiciones, iría surgiendo paulatinamente la forma por un proceso de ajuste casi matemático. Aquí estudios previos de ''Condicionantes" funcionales, zonificaciones y organigramas, etc, desembocan en el contrabando de modelos formales provistos por los "grandes maestros": Le Corbusier, Wright, después Aalto, etc.
2. La Construcción: los materiales y las tecnologías dictando la forma. Esto manejado ya sea en una versión tecnocrática-científica o en una aproximación sensible e irracional a la naturaleza de los materiales.
3. La Prefabricación: La construcción sistematizada, seriada. Es un caso particular del anterior que supone una modulación, la standardización, la tipificación.
4. La Obra Abierta: Flexibilidad y Crecimiento: Se prefiere imaginar los edificios como tramas abiertas. Se apela a la teoría de los sistemas, a la forma neutra, a las teorías matemáticas de los conjuntos y a las aplicaciones de modelos cibernéticos. Se ensaya la reducción de programas (señaladamente aquí a los de arquitectura hospitalaria) a la forma de mensajes computables. Christopher Alexander y Christopher Jones afinan la búsqueda de metodologías implacables que eliminen toda posibilidad de error en el Diseño. El éxito de lo proyectual queda confiado al correcto procesamiento de datos.
5. La Imagen Tecnológico-Cosmonáutica: Nacida de una optimista y después vimos errada confianza en la segunda revolución industrial. Expandida en la década del '60 junto al paso de Flash Gordon a James Bond. Adoración de las tecnologías sofisticadas o de "Punta". Posiciones utópicas aún para los países centrales resultaron catastróficas para los del tercer mundo.
6. El Marco Político-Económico: Como reacción a las posiciones anteriores y atendiendo a los movimientos populares latinoamericanos y del Tercer Mundo propone la lectura en clave política enfrentando a las líneas utópico?tecnocráticas citadas anteriormente. Énfasis en los problemas campo?ciudad ligados al Urbanismo y al Planeamiento Territorial y doble consideración de la necesidad de la interdisciplina por un lado y de la ineludible cuestión del problema del poder político por otro. Se derrumba la idealización de "Los maestros del Movimiento Moderno" y se vuelve la atención a los problemas nacionales y regionales masivos.
El Taller Total de Córdoba, el Taller Autogobierno de México, y experiencias desde los años '70 en Buenos Aires exploraron esa línea. Estas posiciones llevadas al límite producen experiencias alucinantes en que estudios sociopolíticoeconómicos de América Latina preceden al proyecto de un Kiosco en una plaza. Sumergido por la verborragia sociologizante el oficio queda en el olvido.
7. La Recuperación Simbólico-Linguística. Supone una reacción contra el ciclo anterior. Gira alrededor del confuso Post-Modern y es precedida y alimentada por importantes desarrollos del estructuralismo y la semiología. Desde una óptica apolítica reingresa en la recuperación de las particularidades de la tradición formal de la arquitectura, Descarta la admiración de lo ''nuevo'' y socava la admiración profesada a los "Maestros del Movimiento Moderno". Incorpora la idea de la Memoria individual (autobiográfica) y colectiva (social) y su función en el proceso de diseño a la manera de "energía movilizadora" de aquello que lleva a la forma final. Es la primera versión que hace pasar el proceso de Diseño "por dentro" del arquitecto, que lo implica con todo su pasado, sus preferencias, sus cargas de imágenes. La copia, o el hacer "a la manera de" dejan de ser tabúes. Al mismo tiempo revive el enfoque Tipológico, el interés por la Manualistica, la recurrencia a los cánones.
8. El Marco Ecológico-Conservacionista: Respuesta a los abusos de la visión de los años '60 (cosmonáutica, súper-tecnificación) del dispendio energético, la destrucción del equilibrio milenario del paisaje y los juegos formales suicidas. Propuesta de una posición de respeto por la humanidad y dramática conciencia de la gravedad de la crisis actual. Entre lo antitecnócrata y lo tecnócrata alternativo y en general en una ambigua relación con la política real de producción del hábitat.
De la revisión y discusión de éstos ocho episodios podremos recoger enseñanzas y separar los elementos valiosos de cada uno, de los errores y fracasos. Reconoceremos así una historia de la enseñanza de la Arquitectura, un camino ya hecho, cuya continuación es nuestra tarea a partir de este año inaugural.