Propuesta Pedagógica/Un Espacio de Reflexión
Una contribución del equipo docente de Arquitectura II a la Propuesta Pedagógica de la Cátedra.
- OBJETIVOS
El aprendizaje en la Universidad
El objetivo de esta propuesta es la enseñanza de la manera de proyectar Arquitectura, pero antes de determinar el qué y el cómo hacerlo, parece importante dejar establecido, que dicho objetivo se cumple dentro de un orden más abarcativo: el de la enseñanza universitaria. Y esto es de vital importancia, ya que la Universidad sólo puede ser entendida como el ámbito de construcción de un saber nuevo. Un espacio de reflexión donde poner en crisis las certezas para construir nuevos saberes.
El aprendizaje en la Facultad de Arquitectura
Si esto es así, quiere decir que no resultará suficiente la enseñanza de un oficio que brinde capacitación para construir el mundo que habitamos sin la implementación de una formación más conceptual, como marco de referencia de aquella más instrumental.
El aprendizaje de la asignatura Arquitectura
Capacitar a los alumnos para la resolución de proyectos de arquitectura es sólo una particularidad dentro de estos conceptos generales. De manera que si la reflexión es la base de la acción, toda propuesta sin un concepto detrás, no tendrá consistencia para resistir la insistente influencia de modas pasajeras, que se suceden unas a otras sin solución de continuidad, comprometiendo el desarrollo de la disciplina.
El aprendizaje en el taller
El taller de arquitectura puede ser sin duda el sitio adecuado para construir un cuerpo de ideas superador de aquella situación. Así, algunas certezas - sujetas a revisión de continuo - nacidas de la confrontación de inquietudes y conocimientos personales de docentes y alumnos, harán de soporte teórico de la práctica proyectual. De esta manera el taller, como ámbito de reflexión de la producción individual y colectiva, permite hacer de la cantidad de mentes involucradas una ventaja y no un peso muerto si se actúa tanto con responsabilidad individual como con respeto por la opinión del otro.
Referencias ineludibles
Varios pueden ser los puntos de partida para enseñar a proyectar arquitectura, tomados de a uno, o en simultáneo: por deducción de datos condicionantes, desde materiales o tecnologías específicas, a partir de referentes arquitectónicos, desde las tipologías disponibles de las que da cuenta la historia, por analogía, por mimesis, etc. Múltiples son los procedimientos disponibles para la construcción de un proyecto, solo que todos y cada uno de los que se contemplen requieren estar referidos algún sitio del mundo actual y con especial alusión a nuestra ciudad de Buenos Aires, metrópolis en incesante e incontrolable transformación, de la cual formamos parte. El saber de nuestro oficio es un saber acerca de la dimensión urbana de la arquitectura.
La segunda referencia destacará la existencia de una disciplina arquitectónica constituida por reglas, conocimientos y técnicas universales que, para transformarse en instrumento del hacer, debe inevitablemente contextualizarse, abriendo un debate que la enfrente con nuestra realidad cotidiana, asumiendo que la especificidad de la disciplina la encontraremos en la confrontación con su producción concreta y en la convivencia con los hechos construidos.
La tercera es la condición de objeto físico, tangible, de la obra de arquitectura. “La arquitectura es piedra sobre piedra” decía algún maestro que hoy no puedo recordar. De esta forma la materialización de un proyecto no puede aparecer al final del proceso, sino que siendo la esencia misma de lo físico estará presente como concepto, desde el origen.
La última inevitable referencia ha de ser el propio parecer responsable en ejercicio de una libertad de opinión que, por supuesto no signifique autismo, argumentación caprichosa o simple manifestación de una voluntad emocional.
- CONTENIDOS
Un lugar antes que un tema
Puesto de relieve la dimensión urbana de la arquitectura, no resulta importante la determinación de un tema de proyecto, sino que es fundamental la elección de un sector de la ciudad que, tanto por su situación estratégica como por sus potenciales posibilidades de transformación, pueda incorporar diversos usos que den lugar a variados programas de intervención. De esta manera el taller puede abordar los diferentes temas detectados, en un cuatrimestre, en el año de cursado, o incluso trasladando y completando la experiencia en varios cursos.
Lo construido y lo vacío
Se podría decir que la arquitectura es la materia con la que a través de los años se construyen calles, avenidas, plazas, patios y de esta forma liberarla de ese rol de protagonista exclusivo con el que suele cargar, para trasladarlo, con idéntica ceguera, al espacio vacío. Por el contrario podríamos pensar que ambos términos (arquitectura y vacío, vacío y arquitectura) son responsables de los sitios y las atmósferas que nos cobijan y de esta forma, abarcarlos como términos intercambiables de un todo indisoluble.
La gran dimensión, la pequeña dimensión
Es importante establecer, que tanto los proyectos urbanos o edificios de gran complejidad como proyectos de mínima intervención, pueden ser campo de experimentación posible para resolver todos y cada uno de los aspectos relativos a la enseñanza de esta asignatura. De esta manera resulta tan importante enfrentarse desde los primeros años de la carrera con el tema de la complejidad de la ciudad, como entender porque Mies con el Pabellón de Barcelona se transforma en uno de los más grandes arquitectos del siglo 20.
La incorporación del espacio público
El hombre es ante todo un ser social y el espacio público es lugar de cobijo de todos los hombres. La arquitectura por más privada que pretenda ser tiene una inevitable dimensión pública. Poder reconocerla y ponerla de manifiesto se convertirá, sin duda, en ganancia para el proyecto. Tal es el caso del espléndido aporte del atrio público que Testa realiza en la Biblioteca Nacional a un programa que no lo consideraba. Bajo esta mirada de revalorización de lo público está demás señalar que los temas que lo toman en esencia, son de fundamental importancia y ayudan a incorporar, casi sin proponérselo, una cuestión que ha quedado relegada en la enseñanza de la materia: la necesaria convivencia de la arquitectura y el paisaje.
Cada trabajo una tesis
Resulta muy enriquecedor proceder de manera que cada ejercicio de arquitectura se convierta en un tema de investigación. Que la elaboración del proyecto no quede agotada con el cumplimiento del enunciado, sino por el contrario, a partir de allí se abran infinitos caminos, tan particulares como sus propios hacedores y tan profundos como cada uno lo establezca en la exposición de ideas ligadas a los proyectos.
- METODOLOGÍA
La experiencia proyectual como síntesis
Aprender a proyectar arquitectura tiene que ser desde su inicio, una practica basada en el sentido totalizador determinante de la concepción y concreción de una obra de arquitectura, nunca el resultado de la suma de sus elementos componentes. Si esto es así queda claro que cada curso de Arquitectura debe tomar todos estos datos en cuenta y operar desde el inicio mismo de la carrera y en cada curso, promoviendo la enseñanza desde la integración de los mismos. No obstante, el abordaje de esta difícil síntesis podría dividirse en tres etapas: la inicial de acercamiento a los conceptos y a los instrumentos fundamentales– aquí se incluye Arquitectura 2-, la segunda del fortalecimiento de una propia opinión - y la última de demostración de la capacidad para proponer y resolver, integrando todos los conocimientos adquiridos.
La teoría acompañando la experiencia proyectual.
El estudiante (y el arquitecto) necesitan, para avanzar en el perfeccionamiento de la disciplina, reflexionar sobre su proceso de producción, comprender que su objetivo final no se alcanza con un rasgo de originalidad ni un momento de inspiración sino por la construcción (reconstrucción) trabajosa de un saber específico. Alvaro Siza decía al respecto: “lo espontaneo nunca cae del cielo, es mas bien un ensamble de la información y del conocimiento, consciente o subconsciente, cada experiencia proyectual se acumula para formar parte de la próxima solución”. La cátedra deberá apuntalar esta acumulación de saber con todos los recursos a su alcance, clases teóricas, trabajos de investigación, visitas a obras relevantes, invitación a destacados profesionales etc.), pero también debe advertir que nada de esto será suficiente sin que el alumno no se someta a una sistemática y personal acumulación de conocimientos.
El análisis acompañando el proceso proyectual
El primer producto del estudiante (del arquitecto), la expresión dibujada de un concepto, no aparece automáticamente tras el análisis del entorno (social, económico, etc.) tampoco, como ya hemos dicho, como revelación genial, libre de todo condicionante. Por el contrario entendemos que es el resultado de una compleja confrontación, con los elementos que el aprendizaje del oficio va proporcionando, de la opinión personal del proyectista, los datos de la realidad y el programa especifico. Se propone entonces, que en todas las revisiones a las que sea sometido un proyecto, desde aquellas primeras ideas hasta su conclusión, rinda cuenta de la valoración particular de todos esos condicionantes.
La reflexión personal y el intercambio colectivo
Se plantea como modalidad básica de trabajo de taller la corrección grupal de trabajos elaborados individualmente o en equipo, según sea la complejidad del problema abordado. Con esto se pretende que cada proyecto sea individual, único e irrepetible, pero puesto a prueba y comparado de continuo y simultáneamente con muchos otros. Se espera que esta forma de trabajo: la reflexión personal y el intercambio colectivo garantice un resultado con mayor respaldo crítico, menos apoyado en la pura intuición o en el mero capricho. También queremos hacer consciente que cada integrante de este gran equipo aporta con su producción la materia indispensable sobre la que va cimentándose el conocimiento de ese grupo en particular. De manera que van quedando establecidas ciertas reglas de juego que tienen que ver con aquellos aportes personales reelaborados por el conjunto de los participante que influyen de forma muy determinante a su vez sobre la siguiente reelaboración personal. Es así que cada alumno va a poder hacer más rica su experiencia si el grupo en su conjunto lo está buscando metodológicamente. Y en forma inversa no es posible que un grupo aborde los temas con solvencia si cada alumno no ofrece su producción en tiempo y forma responsable.