Sobre crítica y evaluación

En las criticas a los trabajos se tendrá en cuenta que éstas deben referirse no solo al proyecto en sí sino también al significado que cada trabajo tiene en el proceso de aprendizaje del alumno.
Además será considerado el trabajo a través del cual se llega al proyecto de manera de poder completar la enumeración de las eventuales fallas con el descubrimiento y clarificación de sus orígenes.

El tema de los procesos previos será especialmente dominante en los primeros cursos e irá dejando paso a juicios más directamente centrados en los resultados proyectuales en los últimos años.

Trataremos de transformar el acostumbrado sistema de entregas finales más enfrascadas en maratones dibujísticas que en la expresión de ideas construíbles.
Es común que después queden todos sin fuerzas para emprender la necesaria evaluación crítica, saturados por el tema, sin posibilidades de autocrítica más o menos objetiva. El rápido paso a otro tema o las vacaciones corta el proceso en el momento en que más posibilidades de aprendizaje y síntesis individual y colectiva están dadas.
Proponemos entregas con los elementos esenciales, dibujados con economía de medios y de tiempos, sin efectismos baratos, y además no ubicadas al final del proceso.
De ese modo después de la entrega y crítica de los docentes y compañeros del grupo se prevé una "contra critica" de cada alumno elaborada en grupo también, para terminar siempre con un Esquicio de Replanteo del Tema a manera de conclusión.

De ese modo podremos ver a cada trabajo como el paso previo para un siguiente proyecto y no como el cierre abrupto de una experiencia.

Que cada alumno imagine que todos sus trabajos desde diseño I a V son experiencias de una sola búsqueda progresiva y que se aprenda a releerlos para hacer consciente de este hecho.
Hacer de cada trabajo una experiencia cerrada que se pierde y olvida para recomenzar cada vez de cero es una costumbre que debemos abandonar.

Esa idea de que todos los proyectos son un solo proyectado alrededor de puntos más o menos fijos a los que siempre se vuelve la podemos encontrar en Aldo Rossi, en Le Corbusier (ver sus obras completas) o entre nosotros en Vladimiro Acosta (ver Vivienda y Ciudad) o en Eduardo Sacriste.